Buen domingo a todos1,
Incluso entre los apasionados de los mapas, somos muchos los que durante mucho tiempo hemos caído en la trampa de creer que la cartografía, en el fondo, es siempre lo mismo: proyecciones, escalas, meridianos, paralelos, leyendas y colores. Una tradición cartográfica cuyo inicio se remonta al trabajo de griegos como Ptolomeo, que se conservó en el mundo árabe y regresó a Europa a finales de la Edad Media para terminar conquistando el mundo. Y sí, es una tradición magnífica, pero es solo una entre muchas.
China tuvo la suya propia, y no se quedó atrás. La tradición cartográfica china también es continua, con teóricos que enunciaron sus propios principios de escala y proyección más de dos milenios atrás y que, a diferencia de la cartografía occidental, tiene la suerte de haber conseguido conservar grandes muestras2. Los mapas chinos más antiguos que se conservan son unos trazados sobre tablas de madera encontrados en Fangmatan y datan del siglo III a. C. Tan solo un siglo más recientes son los mapas pintados sobre seda que aparecieron en 1973 en una tumba de Mawangdui3, los cuales incluyen relieve, ríos e incluso asentamientos.

Los mapas que os traigo hoy son parte de esa misma tradición ininterrumpida, pero 1.300 años posteriores. Entre otras cosas, me resultan interesantes porque tienen la peculiaridad de compartir una única estela y utilizar una técnica que permite crear copias idénticas con facilidad.
Pero, como siempre, primero un poco de contexto4.
La China de los Song y la pérdida del norte
La dinastía Song llegó al poder en China en 960. Después de siglo y medio gobernando, cometió un error diplomático de los que cambian la historia. A comienzos del siglo XII, los Song se aliaron con los yurchen, un pueblo que acababa de rebelarse contra la dinastía Liao, que gobernaba el norte de la actual China. La idea era que los Song ayudarían a derribar a los Liao y, a cambio, recuperarían las Dieciséis Prefecturas, un territorio del norte que llevaban reclamando los Song desde su llegada al poder. Los yurchen fundaron su propia dinastía, la Jin, y se impusieron rápidamente a los Liao. La victoria fue tan sencilla que se dieron cuenta de que, si los Liao habían caído tan rápido, los Song no serían mucho más difíciles.
En 1127, doce años después de la fundación de la dinastía Jin, los yurchen conquistaron Kaifeng, la capital de la dinastía Song, y se llevaron al emperador Qinzong prisionero junto a gran parte de su corte. Esto puso fin al Song del Norte y lo que quedaba de la corte huyó hacia el sur para establecerse en Hangzhou. En 1141 firmaron el tratado de Shaoxing, en el que la dinastía Song reconocía todo el territorio al norte del río Huai como parte de la dinastía Jin y convertía a la dinastía Song del Sur en un estado obligado a pagar tributos en plata y seda todos los años.

Xi’an5, la ciudad que nos importa hoy, quedó en la zona perdida por la dinastía Song. Y lo que es peor, entre 1130 y 1137 ni siquiera estuvo bajo administración directa de la dinastía Jin, sino bajo el gobierno de Liu Yu, un funcionario chino al que los yurchen coronaron emperador de un estado tapón llamado Da Qi. Un régimen títere con su propia era de reinado, su propio calendario y que administraba una franja del norte en nombre de sus amos.
Todo esto tiene consecuencias concretas sobre la estela que vamos a ver hoy, empezando por algo tan básico como su fecha. La pieza está datada en el séptimo año de la era Fuchang del estado de Qi, es decir, 1136. Los mapas de China más completos en el siglo XII llevan la fecha del calendario de un gobierno que los Song consideraban ilegítimo.
Con eso en mente, vamos con los dos mapas, uno grabado en cada cara de la piedra, que, aunque comparten soporte y fecha, no se parecen en casi nada, ni en lo que muestran ni en cómo lo muestran.
El Yu ji tu, el mapa de las huellas del gran Yu
El primero de los dos se llama Yu ji tu (mapa de las huellas del gran Yu). Yu el Grande es un héroe de la mitología china que consiguió controlar una inundación con la creación de canales y cauces. Esto le permitió ordenar el territorio en las nueve provincias de China. La historia de Yu está recogida en el Yu gong6, un texto que se convirtió en el referente geográfico en la Antigua China y se mantuvo como tal durante dos mil años. Hasta el punto de que tenía que ser estudiado por cualquier funcionario que quisiera aprobar los exámenes imperiales, y ser la base de cualquier representación de China.
Técnicamente, es un muy buen mapa. Está trazado sobre una cuadrícula regular de 5.110 celdas, cada una de 100 li de lado7, que se corresponde con 50 kilómetros. Es la primera aparición conservada de la cuadrícula cartográfica en China, aunque la tradición atribuye el sistema a Pei Xiu, un ministro de Obras del siglo III que estableció, entre otras cosas, la escala graduada y el cálculo de distancias mediante triángulos rectángulos.
El mapa nombra cerca de ochenta ríos, una red hidrográfica de un detalle poco habitual en la época, y la línea de la costa se aproxima bastante a las representaciones modernas. Alexander Akin, historiador de la cartografía de Asia Oriental, publicó un estudio en 20128 en el que comprobaba unos cincuenta puntos del mapa respecto a su posición real. Con ello concluyó que la colocación de los enclaves en el eje norte-sur debió basarse en observaciones reales de latitud.

El estudio de Akin también encontró algo interesante que contrasta con la calidad cartográfica del mapa. En algunos puntos, quien trazó el mapa mantuvo información que, en el año que se esculpió, ya se consideraba equivocada. Por ejemplo, el mapa muestra el nacimiento del río Amarillo en el monte Jishi, tal y como decía el Yu gong, cuando la opinión dominante del siglo XII en China ya lo colocaba en las montañas Kunlun. Cuando el dato y el canon chocaban, no se corregía el canon.
También es importante entender todo lo que queda fuera del mapa. China, en el tiempo mítico de Yu, aún no tenía una Gran Muralla, por lo que la gran obra defensiva no se muestra. Por eso mismo tampoco hay rastro de Da Qi, ni de la línea que separaba las dinastías Song y Jin. Solo queda el territorio, que se mantiene gobierne quien gobierne.
El Hua yi tu, el mapa de China y los bárbaros
Si damos la vuelta a la estela, nos encontramos con un mapa totalmente distinto y, para entenderlo, tenemos que retroceder tres siglos, hasta el año 801. Jia Dan, un primer ministro de la dinastía Tang, presentó al emperador Dezong el mapa más ambicioso que se había hecho nunca en China. Se titulaba Hainei hua yi tu9, y presentaba sobre una tela de seda de casi cien metros cuadrados toda la información sobre países lejanos que Jia Dan había logrado reunir en crónicas antiguas y relatos de viajeros. A diferencia de mapas chinos anteriores, no se limitaba al territorio imperial, sino que incluía el mundo que había más allá.
Este mapa no ha llegado hasta la actualidad, pero sabemos que existió y también sabemos que alguien lo tuvo delante al grabar nuestra estela. El propio Hua yi tu, el mapa que encontramos en el reverso de la estela, dice en una de sus inscripciones que el venerable Jia Dan enumeró cientos de países y que aquí, en el Hua yi tu, se recogían los más conocidos10.
Si comparamos este mapa con su compañero de piedra, sale perdiendo en cualquier aspecto cartográfico, ya que no tiene cuadrícula ni escala y su línea de costa es mucho más torpe. A cambio, recoge cerca de quinientos topónimos, trece ríos, cuatro lagos y diez cadenas montañosas. En este caso sí que incluye la Gran Muralla trazada como una línea continua, a pesar de que en el siglo XII, cuando se esculpió este mapa, llevaba siglos en ruinas con muy pocos trozos conservados.

Los reinos extranjeros no aparecen dibujados. En los márgenes hay bloques de texto con notas que resumen la historia de cada pueblo y su relación con China. Esto también es una muestra de honestidad de quien compiló el mapa, ya que solo dibujaba la información geográficamente fiable, y el resto lo describía en notas al margen. En la Europa medieval también se incluía información de textos clásicos y relatos de viajeros, pero sin separar lo comprobado de lo simplemente especulativo.
Los dos mapas pueden parecer muy distintos, pero se complementan a la perfección. El Yu ji tu es el mapa que describe el interior de la China clásica con toda la precisión disponible, mientras que el Hua yi tu describe la relación entre China y todo lo que hay más allá. Si lo comparamos con la cartografía actual, a mí me parece como si el Yu ji tu fuera un mapa físico del país, y el Hua yi tu fuera un mapamundi.
La estela y los calcos
Esta parte he pensado en dejarla fuera, pero si lo hubiera hecho, habría faltado lo que de verdad hace singular a esta pieza, que es la piedra que tiene grabados los dos mapas. Actualmente, se conserva en el Bei Lin, el Bosque de las Estelas de Xi’an, fundado en 1087 para preservar los textos clásicos confucianos grabados en piedra. Nuestra estela tiene una superficie grabada de unos 80 por 79 centímetros y no llama especialmente la atención entre las miles que hay allí.
Hay un detalle que no se aprecia en los calcos que os he mostrado más arriba, porque cada uno se reproduce por separado y en su posición legible. Los dos mapas están grabados en sentidos opuestos: cuando el Yu ji tu se pone con el norte arriba, en la parte posterior aparece el Hua yi tu con el sur en la parte superior. Esto puede parecer el descuido de un cantero que no tenía claro su trabajo, pero tan solo es una pista que nos permite entender para qué servía la piedra. Una estela pensada para ser contemplada no se graba así, porque cualquiera que rodeara el bloque vería un mapa al revés.

Esta piedra no estaba hecha para mirarla, estaba hecha para copiarla y de ese modo la orientación deja de importar. Las copias se realizaban mediante calco sobre piedra, una técnica que consiste en colocar una hoja de papel humedecido sobre la superficie grabada y aplicar suaves golpes. Esto hace que la hoja se ajuste y se pueda aplicar la tinta con un tampón. La tinta se adhiere a todo lo que sobresale y deja limpias las partes rebajadas. El resultado es una imagen en negativo, donde los trazos del mapa se muestran en blanco sobre fondo negro11.
Todo esto, sin contexto, podría parecer ignorancia geográfica, pero no lo era ni de lejos. Quien encargó esa piedra sabía perfectamente quién mandaba en Xi’an y hasta dónde llegaba el poder de los Song, pero decidió que eso no iba en el mapa. Mientras el territorio siguiera existiendo grabado en piedra y cualquiera pudiera llevarse una copia bajo el brazo, seguía siendo un territorio reclamable.
Casi novecientos años después, ya no se pueden realizar calcos de la estela, y los dos mapas continúan ahí, mirando en direcciones contrarias.
Por petición popular, os dejo por aquí un botón para procrastinar, por si os pillo aburridos. Cada vez que pulséis en él, os llevará a un mapa distinto de los más de 1300 que tiene el catálogo.
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Técnicamente, mando esto casi a la 1:00 del lunes, pero como no me he ido aún a la cama, lo cuento como domingo.
Sabemos mucho de la cartografía griega a través de Ptolomeo, Anaximandro o Heródoto, pero todos los mapas que conservamos son reproducciones medievales del trabajo de todos ellos, ninguna pieza original. El mapa de tradición europea más antiguo que se conserva, que no sea un mero plano, posiblemente sea el mapa de Dura Europos.
De los tres mapas de Mawangdui os hablaré en algún momento a todo detalle. El nivel de detalle está muy por encima de la idea que solemos tener de la cartografía en la antigüedad.
Más que nunca, porque en Occidente tendemos (y me incluyo) a ser muy ignorantes de la historia de otras partes del mundo. Aquí simplificaré mucho, porque mi conocimiento está muy lejos de ser lo suficientemente profundo como para llegar más lejos.
En su momento se llamaba Jingzhaofu, pero utilizaré Xi’an en el resto del texto por ser el nombre actual que todos podemos identificar.
El Yu gong es un capítulo del Libro de los Documentos que forma parte de los Cinco Clásicos, un corpus de cinco antiguos libros chinos que, de algún modo, establecen el canon confuciano tradicional.
El li es una unidad utilizada en China desde la antigüedad, que actualmente está estandarizada en 500 metros.
Mapa de las tierras chinas y extranjeras dentro de los mares.
Esto hace que el Hua yi tu sea algo más que un mapa. Es lo más cerca que podemos estar hoy de ver cómo era una obra cartográfica china de hace más de mil años.
Negro, o del color que sea la tinta utilizada.


