Nueva Suecia, hoy llamada Pensilvania
Newsletter #188 – 2026/06/14
Nota: La historia de hoy estoy seguro de que le va a encantar a Eva Morell, la persona que más sabe de cabañas. Y quizá a cualquiera que os genere cualquier tipo de interés este tipo de construcciones coloniales.
Buen domingo a todos,
La historia del colonialismo europeo suele centrarse en algunos actores principales, como España, Portugal, Francia, Inglaterra o Países Bajos. Pero esa lista suele ser limitada únicamente por el éxito que tuvieron los distintos proyectos, no porque el resto de países europeos no lo intentara con las mismas ganas. Es más, algunos de esos proyectos fallidos dejaron alguna historia interesante y un legado que, en ocasiones, se ha terminado confundiendo con el legado de otras aventuras más exitosas.

Un ejemplo de esto son las cabañas de troncos que comúnmente se identifican con una introducción de los colonos ingleses en Norteamérica, pero no fueron ellos. Esta introducción vino de la mano de colonos finlandeses junto a la ribera del río Delaware en torno a 1640, cuando se asentaron allí por primera vez. Aquellos colonos llevaron una técnica que habían traído de los bosques escandinavos: troncos horizontales apilados y ensamblados en las esquinas sin clavos ni mortero. Algo práctico, eficaz y perfectamente adaptado a un territorio cubierto de bosques donde no sobraban ni el dinero ni los materiales.
Cuando William Penn1 llegó a la actual Pensilvania, en 1682, se encontró que estas cabañas estaban por toda la región. Sus seguidores la copiaron, dando por hecho que era un estilo de construcción local y adaptado al territorio, algo que también replicaron escoceses e irlandeses cuando se desplazaron hacia el sur y hacia el oeste. De este modo, las cabañas de troncos se convirtieron en uno de los símbolos más reconocibles de la frontera estadounidense.
Pero, ¿qué hacían finlandeses y suecos en Norteamérica a mediados del siglo XVII?
El hombre que ya lo había hecho antes
Peter Minuit había nacido en Wesel, una ciudad junto al Rin, en una familia protestante francesa. A mediados de los años veinte del siglo XVII, comenzó a trabajar en la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, y en 1626 fue nombrado director de la colonia de Nueva Holanda, cuyo centro era la isla de Manhattan. En ese mismo año, compró el conjunto de la isla a los indios locales por un cargamento de mercancías de bajo coste, lo cual supuso un gran éxito para Minuit y para el colonialismo neerlandés.
A su regreso a Ámsterdam, en 1632, la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales le acusó de favorecer demasiado a los patroons2 que gestionaban la colonia de Nueva Holanda, razón por la cual Minuit se quedó sin cargo. El siguiente proyecto lo encontró junto a Samuel Blommaert, otro director de la Compañía que también estaba descontento en su trabajo. Juntos propusieron a Axel Oxenstierna, primer ministro sueco, organizar la Compañía de Nueva Suecia3 para establecer una colonia con derechos exclusivos de comercio en el río Delaware durante veinte años.

El plan de Minuit se aprovechaba de todo el conocimiento que traía de su anterior puesto. Los neerlandeses llevaban años reclamando ese territorio, pero apenas habían hecho algo por él. El Fort Nassau, en el lado este del río, era su único puesto avanzado y, por lo general, no estaba defendido. A todos los efectos, el territorio estaba disponible para el primero que llegara con una bandera y construyera algo más consistente.
La primera expedición zarpó de Gotemburgo en noviembre de 1637 con dos barcos, el Kalmar Nyckel y el Vogel Grip. El viaje contó con múltiples averías, tormentas y varias escalas para reparar los navíos, lo cual retrasó la travesía durante varios meses. Empezaron a remontar el río Delaware en marzo de 1638, donde encontraron un saliente rocoso que utilizaron como embarcadero natural, en donde hoy se sitúa Wilmington (Delaware). Fue allí donde levantaron un fuerte de empalizadas y lo nombraron Fort Christina, en honor a la reina de Suecia que contaba únicamente con once años4.
En junio de 1638, Minuit comenzó su viaje de vuelta a bordo del Kalmar Nyckel. El navío hizo escala en San Cristóbal para cargar tabaco. Minuit se subió a una goleta neerlandesa que había en el puerto, cuando una tormenta repentina sacó la goleta a mar abierto sin que nunca regresara. El hombre que había comprado Manhattan en 1626 y había fundado Nueva Suecia en 1638 murió en el Caribe sin llegar a ver crecer ninguna de las dos colonias.
Diecisiete años de Nya Sverige
Cuando Minuit partió, atrás dejó una colonia que únicamente contaba con un comandante, un comisario y veintitrés soldados. Los primeros refuerzos no llegaron hasta 1640 con la segunda expedición, para la que la Compañía tuvo que reclutar colonos entre los desertores del ejército y pequeños delincuentes. En sus inicios, la empresa colonial sueca no estaba boyante, así que lo único que podían ofrecer era una oportunidad de rehacer su vida al otro lado del Atlántico, por lo que el pago a cada tripulante fue tan solo un traje y diez dalers de cobre5.
Aun así, a lo largo de diecisiete años llegaron 12 expediciones más con unas seiscientas personas. Entre ellas, los más útiles con diferencia fueron los finlandeses. Muchos de ellos eran los conocidos como finlandeses del bosque: expertos en despejar territorios forestales mediante roza y quema, y en construir estructuras de madera horizontales ensambladas con encajes en las esquinas. En Suecia, estos finlandeses habían sido apartados a lugares remotos para evitar daños agrícolas, mientras que en Nueva Suecia eran precisamente el perfil que hacía falta.
El punto álgido de la colonia llegó con Johan Björnsson Printz6, quien la gobernó entre 1643 y 1653. Printz había sido un antiguo teniente coronel de la caballería y, junto a 90 hombres, mantuvo el control total de ambas orillas del río Delaware durante una década. Además, construyó múltiples fuertes y consiguió mantener a raya a los colonos ingleses y neerlandeses. Durante este periodo, la colonia de Nueva Suecia alcanzó su mayor tamaño, tal y como muestra este mapa de 1696, una copia del mapa de la colonia que colgó del Consejo del Palacio de Estocolmo hasta que ardió en 1697.

Printz consiguió mantener el control de la colonia, pero no fue gracias a su actitud amigable o a su trato. Después de múltiples episodios, una veintena de colonos firmaron una petición para cesarlo que se ejecutó en 1653, dejando a Nueva Suecia sin gobernador durante casi un año. Su sucesor, Johan Rising, llegó en 1654 con órdenes explícitas de consolidar la colonia sin ningún tipo de hostilidades.
Las órdenes sirvieron de poco. Unos días después de llegar, sus tropas tomaron el Fort Casimir, que los neerlandeses habían establecido río abajo del Fort Christina para controlar el tráfico del Delaware. El fort no contaba con pólvora, así que se rindió sin enfrentamiento. Rising lo rebautizó Fort Trinidad y lo declaró territorio sueco.
La noticia no sentó nada bien en Nueva Holanda. Peter Stuyvesant, el gobernador de la colonia neerlandesa, procesó la noticia y respondió en el verano de 1655, con siete barcos y 317 soldados. La guarnición sueca en Fort Trinidad contaba únicamente con 30 hombres, por lo que se rindió de forma inmediata. Los neerlandeses no pararon allí y continuaron río arriba y llegaron al Fort Christina. Allí había otros 30 soldados suecos defendiendo el fuerte, aunque en este caso el asedio duró 14 días, durante el cual los soldados neerlandeses mataron todo el ganado de los colonos, saquearon sus casas y quemaron el puerto. El Fort Christina cayó, sorprendentemente, sin ninguna víctima7.

Al día siguiente, Stuyvesant se presentó en el fuerte recién rendido y ofreció a Rising devolverle el Fort Christina a cambio de un pacto: los neerlandeses se quedaban el Fort Casimir; los suecos conservaban el resto8. Rising rechazó la propuesta por considerarlo una deshonra. Nueva Suecia había dejado de existir, y su último gobernador acababa de rechazar la oferta de resucitarla.
Rising regresó a Europa. Murió a los 55 años en condiciones de pobreza extrema, intentando terminar un tratado sobre el libre comercio. Fue el primer teórico del libre comercio en Suecia. También el último gobernador de Nueva Suecia, en caso de que hiciera falta añadir algo más a su expediente.
Lo que dejaron atrás
Los colonos suecos y finlandeses no regresaron con Rising, sino que la mayoría se quedó en el Delaware. Primero bajo soberanía neerlandesa y, a partir de 1664, bajo soberanía inglesa. Aquellos colonos originales conservaron sus tierras, su religión luterana y sus instituciones durante décadas. Y sí, también continuaron construyendo sus casas.
La muestra más antigua de lo que construyeron aún se conserva en Gibbstown, Nueva Jersey. La Nothnagle Log House, levantada por colonos finlandeses hacia 1643, es una de las cabañas de troncos más antiguas de Estados Unidos9. Abraham Lincoln nació en una de estas cabañas en 1809. Cuando lo asesinaron en 1865, esa imagen se convirtió en el símbolo del Edén perdido de la América anterior a la guerra de Secesión. La cabaña que se expone hoy en el memorial de su lugar de nacimiento en Kentucky es, a estas alturas, la tercera reconstrucción de algo que había desaparecido mucho antes de que Lincoln se hiciera famoso. Pero el símbolo sobrevivió a la cabaña.

Del Fort Christina aún se conserva un pequeño parque histórico en Wilmington, Delaware, con una roca que marca el punto donde desembarcaron los suecos y un monumento a aquellos primeros colonos. La fundación Kalmar Nyckel, en la misma ciudad, también mantiene una réplica navegable del barco en el que llegó Minuit.
Uno de los personajes más importantes para preservar la imagen que tenemos en la actualidad de aquella colonia fue el cartógrafo Thomas Campanius Holm, quien publicó en 1702 uno de los mapas que he puesto más arriba, Nova Svecia hodie dicta Pensylvania (“Nueva Suecia, hoy llamada Pensilvania”). Uno de los abuelos del cartógrafo había sido misionero en Nueva Suecia, y gracias a aquella herencia, hoy entendemos un poco mejor aquel episodio.

Cuarenta y siete años después de la rendición del Fort Christina, la colonia que había sido sueca ya tenía otro nombre, otra historia oficial y otro fundador. La colonia de seiscientas personas que duró diecisiete años había dejado en el territorio un nombre diferente al suyo.
Epílogo: El Imperio que no fue
Nueva Suecia no fue una anomalía única. Tan solo fue uno de los varios intentos del Imperio sueco del siglo XVII por seguir los pasos del resto de grandes potencias europeas.
En África occidental, entre 1650 y 1663, Suecia controló varios enclaves en la Costa de Oro, la actual Ghana, incluyendo los fuertes de Christiansborg y Carolusborg. Participó en el comercio regional y, como hicieron el resto de potencias europeas en la región, también estuvo involucrado en la trata de esclavos. En el Caribe, Suecia adquirió Saint Barthélemy en 1784, una isla que funcionó como centro comercial regional bajo la Compañía Sueca de las Indias Occidentales durante las guerras napoleónicas. También llegó a controlar Guadalupe brevemente, aunque se la devolvió a Francia a cambio de una compensación económica.
En Asia, la Compañía Sueca de las Indias Orientales estableció en 1733 un puesto comercial en Porto Novo, la actual Parangipettai, en India, el cual fue destruido por franceses y británicos en menos de un mes. También hubo proyectos en Tobago, el Esquibo y Madagascar, pero ninguno de ellos pasó de un intento de establecerse.
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Suecia quedó sin ningún territorio del que pudiera extraer algún beneficio. Todo lo que llegó a ocupar en algún momento terminó en otras manos en poco tiempo. Suecia empezó con menos recursos y más tarde, con lo que llegó tarde al reparto, sin ninguna capacidad de imponerse ante neerlandeses, ingleses y franceses.
El resultado fue más de un siglo de intentos y ningún territorio permanente. La única excepción a ese balance es una técnica de construcción que llegó a América en dos barcos en 1638 y que dos siglos después decoraba las campañas presidenciales estadounidenses. Nadie recordaba de dónde venía.
Por petición popular, os dejo por aquí un botón para procrastinar, por si os pillo aburridos. Cada vez que pulséis en él, os llevará a un mapa distinto de los más de 1200 que tiene el catálogo.
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William Penn fue el fundador de la colonia de Pensilvania en 1682, con una carta real otorgada por Carlos II de Inglaterra.
Los patroons eran grandes terratenientes de la colonia neerlandesa de Nueva Holanda a quienes la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales había concedido extensas parcelas de tierra a cambio de poblarlas con colonos. Acumularon mucho poder y terminaron entrando en conflicto frecuente con la propia Compañía por el control del territorio y el comercio.
La Compañía de Nueva Suecia, a pesar de su nombre, tenía mitad de capital sueco y mitad neerlandés.
La reina Cristina de Suecia tenía once años en el momento de la fundación del fuerte, en 1638. Llegaría a ser una de las monarcas más singulares de la historia europea: abdicó en 1654, se convirtió al catolicismo y pasó el resto de su vida en Roma. El fuerte que llevaba su nombre había dejado de ser sueco un año antes de su abdicación.
Los nativos americanos lo apodaron Gran Barril. Todas las fuentes, de forma consistente, hablan de que pesaba unos 200 kilos, lo que es un tamaño extraordinario para la época.
El único herido de todo el conflicto fue un desertor sueco al que sus propios compañeros dispararon en la pierna mientras intentaba escapar por las empalizadas.
Lo que Stuyvesant no mencionó fue que los indios estaban atacando Manhattan y necesitaba urgentemente sus tropas en casa.
Hay fuentes que suelen decir que su construcción data de 1638, pero como hemos podido ver, esto no pudo ocurrir antes de 1640. De toda la cabaña, solo una pequeña parte se conserva de su momento inicial; la mayor parte es del siglo XVIII.


