Esto no es un mapa oficial chino
Newsletter #185 – 2026/05/24
Buen domingo a todos,
La semana pasada leí un artículo en El Orden Mundial sobre China bastante interesante. Aquí os dejo un enlace, porque merece la pena: habla del enclaustramiento de China en el Pacífico, las cadenas de islas que cierran su salida a océano abierto y de su obsesión con el estrecho de Malaca. En el aspecto geopolítico, un artículo impecable; por algo El Orden Mundial es mi principal referencia en español para leer sobre geopolítica1.
Pero en el aspecto cartográfico, creo que hay muchos matices pertinentes. Sobre todo lo que gira en torno a la intención y la narrativa detrás de este mapa.

Leí hace años sobre este mapa, y sabía que tenía su origen en algo académico, pero tenía más o menos claro que estaba lejos de ser un mapa oficialista chino2. La historia, tal y como se cuenta en el artículo de El Orden Mundial y en casi todos los medios occidentales que he encontrado, sitúa a este mapa en un contexto que, creo, se aleja bastante de la realidad. Como cualquier mapa, está claro que es un mapa con una intención, una perspectiva y una narrativa, pero una mucho más compleja y fascinante que la errónea idea de que es el mapamundi oficial de China.
Once años de lucha burocrática
El mapa vertical del mundo que suele circular por Internet como nuevo mapamundi oficial chino es obra de un investigador chino llamado Hao Xiaoguang. Hao nació en 1958 y se formó como topógrafo en la Universidad Tongji de Shanghái, antes de doctorarse en ciencias y terminar trabajando en el Instituto de Geodesia y Geofísica de la Academia China de Ciencias. Fue allí donde se propuso intentar solucionar un problema técnico: una proyección que redujera la deformación de los polos y representara mejor las rutas árticas.
El problema de los mapamundis tradicionales es que suelen presentar la Tierra en horizontal, rompen el globo a lo largo de un meridiano y convierten a los polos, que tendrían que ser un punto, en largas líneas horizontales. Las consecuencias matemáticas de esas proyecciones son muy duras en regiones como la Antártida, ya que es imposible mantener la cohesión de su territorio para poder interpretarlo correctamente en el conjunto del mundo. Hao no quería redibujar el mundo para todos; tan solo buscaba tener una proyección para aplicaciones concretas3.
La propuesta a la que llegó Hao era bastante genuina. Rompió el globo a lo largo del paralelo de 15 grados norte, desde el meridiano de Greenwich hasta el antimeridiano en dirección oeste, únicamente atravesando parte de Centroamérica4. Esa línea, exactamente del mismo tamaño que el meridiano 180 que se usa habitualmente como línea de corte5, consigue una proyección muy particular con apariencia vertical. Al estar las distorsiones en zonas oceánicas principalmente, esta proyección es especialmente útil para la navegación polar o el diseño de satélites de cobertura global.
Hao patentó la proyección en el año 2000 y la presentó por primera vez en la Conferencia Cartográfica Internacional en 2001. Técnicamente, la idea ya estaba lista, pero ahí empezaron los problemas burocráticos.

Aquí es donde nos topamos con el gran problema de la narrativa occidental sobre este mapa. Hao no era un topógrafo con un encargo gubernamental en sus manos, era simplemente un investigador con una idea. Cuando esa idea buscó la aprobación cartográfica del gobierno chino, se encontró con que el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Administración Nacional de Cartografía no daban el paso. El mapa se salía de lo establecido y la maquinaria interna necesitaba evaluar si había algún problema escondido con ella. Durante más de diez años tuvo que emitir informes, realizar presentaciones y viajar en múltiples ocasiones a Pekín para defender su idea. En algunas entrevistas, Hao llegó a decir que esto le supuso hasta quinientos desplazamientos a la capital.
La aprobación que buscaba Hao era para poder hacer pública la proyección, pero mientras tanto su uso interno en ámbito científico e incluso de defensa sí que se popularizó. Está documentado su uso como parte del sistema de navegación Beidou de segunda generación6, ya que la cobertura que ofrecía se centraba en Asia-Pacífico, justo el área que mejor representa este mapa. Este empleo interno y específico permitía que el trabajo se compartiera de mano en mano y el mapa encontrara su utilidad, pero Hao aún carecía de permisos.
Lo que consiguió finalmente desbloquear este proceso burocrático no fue el mérito del mapa, sino una necesidad administrativa del gobierno chino: la creación del municipio de Sansha.

En 2012, China creó el municipio de Sansha para administrar las islas reclamadas en el mar del Sur de China. Los mapas horizontales convencionales creaban un problema de apariencias: las islas del Mar del Sur quedaban lejos del territorio continental. Visualmente, estas islas se convertían claramente en un apéndice, lo cual iba a ser difícil de justificar. El mapa de Hao, sin embargo, dejaba a China algo más cerca de sus reclamaciones territoriales, lo que haría más fácil defender su postura.
El desbloqueo administrativo, después de once largos años de burocracia, permitió que Hao por fin pudiera publicar su obra. Lo hizo junto a la editorial Hunan Map Publishing House, consiguiendo publicar la primera edición del mapa físico en 2013 y la primera edición del mapa político en 2014.
El Estado chino no buscó este mapa, e incluso lo rechazó de forma insistente durante más de una década. Tan solo quitó las trabas cuando le encontró una utilidad que jugara a su favor. Aquí no hablamos de una historia de intención que buscara imponer una novedosa visión del mundo; hablamos de saber aprovechar una oportunidad en el momento adecuado.
La visión china del mundo
China lleva siglos en el centro de sus propios mapas, y eso no es ninguna novedad. Y tampoco tiene que sorprenderle a nadie; como vimos hace unos meses, prácticamente todos los países tienen su visión particular del mapamundi con un cierto grado de egocentrismo.

Mucho antes de que la cartografía europea tuviera impacto en China, los mapas medievales chinos ya representaban el mundo con el país en el centro y con un tamaño exagerado. Es la lógica natural de cualquier tradición cartográfica antes de que la topografía y la geodesia nos mostrasen mecanismos formales para representar el mundo. Los mapas europeos medievales ponían a Jerusalén en el centro, los chinos a China.
La cartografía occidental llegó a China de la mano de Matteo Ricci. El jesuita italiano desembarcó en Macao en 1582 con la intención de introducir el cristianismo en el país. Ricci no tenía entre manos una tarea rápida, sino que tuvo que armarse de paciencia: aprendió chino clásico, adoptó la vestimenta de los letrados confucianos y pasó casi veinte años viajando por China mientras se acercaba a la capital. En 1601 se convirtió en el primer europeo en entrar en la Ciudad Prohibida.

Gracias a su formación como matemático y cartógrafo, Ricci también aprendió mucho en sus dos décadas en China: los mapas europeos no gustaban, porque China aparecía en un extremo, tratándola como si fuera un país de segunda. Eso fue clave para que Ricci creara su Mapa de la Miriada de Países del Mundo, terminado en 1602 y pensado como regalo para el emperador Wanli. El mapa situaba a China en el centro, lo que agradó a Wanli, aunque este nunca aceptó una audiencia con Ricci7, por lo que, a pesar de su gran trabajo, tampoco logró apoyo ni la aprobación para evangelizar el país.
Lo que sí perduró fue la posición de China en los mapas. Tres siglos y medio después de Ricci, en plena Revolución Cultural, China seguía en el centro de sus mapas del mundo. Esto era especialmente útil cuando el mensaje propagandista quería mostrar al país como epicentro de una idea que tenía que llegar a todos los rincones del mundo.

El mapa de Hao, con todo esto, no cambia de perspectiva ni rompe con la tradición cartográfica china. Continúa siendo uno más de los muchos mapas que muestran el mundo desde su propio centro.
Hao Xiaoguang no fue el brazo ejecutor de una campaña propagandística cartográfica del Partido Comunista, tan solo fue un investigador con una buena idea que se encontró con todas las trabas administrativas posibles, y que solo consiguió publicarse por una necesidad puntual. Lo más curioso es cómo un mapa que el gobierno chino tenía tan pocas ganas de que viera la luz terminara en Occidente interpretado como un plan chino de dominación mundial.
A veces vemos propaganda donde no la hay.
Por petición popular, os dejo por aquí un botón para procrastinar, por si os pillo aburridos. Cada vez que pulséis en él, os llevará a un mapa distinto de los más de 1200 que tiene el catálogo.
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Llevo leyendo El Orden Mundial desde hace muchos años; me atrevería a decir que más de diez. De hecho, a finales de 2017 no dudé en ser Gran Mecenas en su campaña para arrancar, y todos estos años después me sigue pareciendo que fue un acierto. ¡Y gran colección de mapas que tienen!
Confieso que mi memoria ya no es lo que era, así que me ha requerido rebuscar mucho hasta que he encontrado algunas entrevistas a su autor en medios chinos. Benditos traductores modernos cuando tenemos que interpretar webs en idiomas tan lejanos al nuestro, ¿eh?
Lo que hemos dicho muchas veces: cada proyección y cada perspectiva tienen un uso concreto que las hace válidas. El problema es cuando se usa el mapa incorrecto para una tarea concreta.
El paralelo 15 norte atraviesa Centroamérica, cortando Honduras, Guatemala y un poco del sur de México.
Si el paralelo 15 cumple la función del meridiano 180, los puntos donde se corta el paralelo 15 con el meridiano de Greenwich y el antimeridiano cumplen la misma función que los polos. Las dos líneas verticales que se ven en los laterales son simplemente ese punto. Como esos puntos están en medio del océano, parece que la proyección no rompe nada, pero tiene el mismo problema que otras proyecciones.
El sistema Beidou es un sistema de navegación por satélite chino, competidor directo del GPS. Hao argumentó en 2006 que la cobertura del sistema ignoraba las rutas árticas, y su mapa contribuyó a corregir ese diseño en la segunda generación.
Para ser justos, Wanli llevaba muchos años sin admitir audiencias con nadie. Posiblemente nada personal contra Ricci.


