Este es un ejemplo interesante donde ser refleja lo que pasa cuando la creatividad se une con la tecnología.
Vemos cómo salió adelante gracias al trabajo en equipo y a los recursos disponibles de su época. Sus mapas e ilustraciones son un ejemplo: tuvieron que reutilizar planchas de madera y tirar de imaginación para mostrar lugares y ciudades, aunque no siempre fueran fieles a la realidad.
Al final, todo eso fue parte del proceso. Cuando faltan medios o tiempo, hay que buscar soluciones sencillas e ingeniosas. En la vida creativa actual pasa igual: tomamos ideas, las mezclamos, las reinventamos y usamos lo que tenemos a mano. No hace falta inventar desde cero cada vez; a veces, el truco está en combinar bien lo antiguo y lo nuevo.
Las Crónicas enseñan que la creatividad también es saber adaptarse y trabajar en grupo. La innovación llega cuando tecnología y tradición se juntan y no se tiene miedo a probar cosas distintas. Así, lo creativo no depende solo del talento, sino de cómo usamos lo que tenemos y lo que sabemos.
Me parece una maravillosa forma de interpretar el gran valor de libros como este. Es cierto que en el pasado podemos encontrar muchos casos en los que la creatividad y la tecnología dieron paso a soluciones en las que nadie había pensado, y que terminaron convirtiéndose en una parte imprescindible de cómo entendemos el mundo.
Me ha encantado cómo este artículo muestra que cómo se imaginaba el mundo a finales del XV. Es increíble pensar que, para muchas ciudades, estas imágenes fueron literalmente su primera “aparición pública”, aunque fuesen más alemanas que el propio Schedel.
Y me quedo con una idea de que más allá del valor artístico, estos mapas revelan cómo se construía la mirada europea sobre el mundo antes siquiera de que existiera la cartografía científica.
La topografía, los levantamientos planificados y la cartografía científica cambiaron para siempre la forma en la que empezamos a comprender el mundo en apenas 250 años. Es increíble los conceptos tan distintos que la humanidad barajaba pocos siglos atrás.
Este es un ejemplo interesante donde ser refleja lo que pasa cuando la creatividad se une con la tecnología.
Vemos cómo salió adelante gracias al trabajo en equipo y a los recursos disponibles de su época. Sus mapas e ilustraciones son un ejemplo: tuvieron que reutilizar planchas de madera y tirar de imaginación para mostrar lugares y ciudades, aunque no siempre fueran fieles a la realidad.
Al final, todo eso fue parte del proceso. Cuando faltan medios o tiempo, hay que buscar soluciones sencillas e ingeniosas. En la vida creativa actual pasa igual: tomamos ideas, las mezclamos, las reinventamos y usamos lo que tenemos a mano. No hace falta inventar desde cero cada vez; a veces, el truco está en combinar bien lo antiguo y lo nuevo.
Las Crónicas enseñan que la creatividad también es saber adaptarse y trabajar en grupo. La innovación llega cuando tecnología y tradición se juntan y no se tiene miedo a probar cosas distintas. Así, lo creativo no depende solo del talento, sino de cómo usamos lo que tenemos y lo que sabemos.
Me parece una maravillosa forma de interpretar el gran valor de libros como este. Es cierto que en el pasado podemos encontrar muchos casos en los que la creatividad y la tecnología dieron paso a soluciones en las que nadie había pensado, y que terminaron convirtiéndose en una parte imprescindible de cómo entendemos el mundo.
Muchas gracias por tu comentario, Jose.
Excelente.
😂😂😂 “Damasco también es Nápoles. Y una ciudad de España. Y una ciudad de Macedonia.”
Me ha encantado cómo este artículo muestra que cómo se imaginaba el mundo a finales del XV. Es increíble pensar que, para muchas ciudades, estas imágenes fueron literalmente su primera “aparición pública”, aunque fuesen más alemanas que el propio Schedel.
Y me quedo con una idea de que más allá del valor artístico, estos mapas revelan cómo se construía la mirada europea sobre el mundo antes siquiera de que existiera la cartografía científica.
La topografía, los levantamientos planificados y la cartografía científica cambiaron para siempre la forma en la que empezamos a comprender el mundo en apenas 250 años. Es increíble los conceptos tan distintos que la humanidad barajaba pocos siglos atrás.