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Buen jueves a todos,
Por lo general, cuando se habla de viajar, solemos pensar en esas grandes vacaciones que nos llevaron a descubrir un lugar maravilloso. O aquella vez que fuimos con una compañía inmejorable. La idea de viajar suele estar asociada con una experiencia más o menos vacacional en el destino, con unas responsabilidades limitadas, paseos por calles desconocidas y excesos gastronómicos. Estos viajes son los que suelen gustar a todos, y quienes no disfrutan de ellos ya hacen lo posible para quedarse tranquilos en su casa.
Pero viajar va mucho más allá. Viajar también es volver al lugar donde naciste de tanto en cuanto, lo que para algunos es un placer, para otros es tensión garantizada y para algunos revivir un viejo trauma. Migrar también es viajar, ya lo hagas de forma voluntaria o forzada, implica desplazarte desde el lugar que te vio nacer a un sitio desconocido con toda la incertidumbre que eso acarrea. Algunos, incluso, se ven obligados a viajar durante largas temporadas por cuestiones de trabajo a sitios de lo más aleatorio. Puede que sea a un pueblo a 300 km para pasar un par de noches, o a otro continente para pasar un puñado de meses.

Por lo que he observado a lo largo de los años, hay mucha gente que idealiza los viajes de trabajo, más aún cuando es al extranjero. Sobre el papel, parece una manera magnífica de conocer mundo, en vez de gastando dinero, ganando dinero. Pero la realidad es que, cuando viajas por trabajo, casi toda tu energía se consume en la oficina, mientras realizas esas tareas por las que te pagan. No sueles elegir la ciudad ni el hotel en el que te alojas, así que puedes terminar en una ciudad inventada en medio de Inglaterra en la que no hay absolutamente nada que hacer.
Y sí, el ejemplo de Inglaterra no es casual. En mi caso, fue Telford1, una ciudad a la que tuve que viajar durante quince meses cuando me cambié de trabajo, en septiembre de 2008. Es cierto que era joven y lo aproveché para conocer parte de Inglaterra. Al principio sí que sentía esa idealización que he criticado en el párrafo anterior, pero eso se esfumó con el paso de los meses. Sin ella, yo tenía que seguir viajando semana tras semana a Telford, donde podía disfrutar de un conjunto de oficinas pegadas a un centro comercial, totalmente rodeadas de carreteras y con una gastronomía que hacía que me cuestionase todas las decisiones de mi vida.
Después de Telford vinieron muchos otros destinos. Al principio viajaba de lunes a viernes, aunque con el paso de los años conseguí negociar para viajar solo de lunes a jueves y, durante el último año, únicamente de martes a jueves. Aun así, fueron más de 11 años viajando, que se dicen pronto. De algún modo conseguí acostumbrarme a ese modo de vida, pero por suerte encontré una alternativa que me permitió comenzar a trabajar desde casa. Un cambio radical del que tuve muchas dudas, hasta que conseguí acostumbrarme y abrazar la posibilidad de una rutina alrededor de la que vivir una vida que me satisface.
Mirando en perspectiva, viajar por trabajo no fue placentero. Es cierto que visité muchas ciudades, disfruté de gastronomía muy diversa, conocí gente variopinta, me expuse en profundidad a otras culturas, hice algún amigo, e incluso conseguí mejorar notablemente mi inglés. Sin duda, toda esa experiencia se ha convertido en algo estructural de la persona que soy en la actualidad, lo que no quita que los destinos fueron arbitrarios, la compañía no elegida y, con motivación o sin ella2, cada semana tenía que ir al aeropuerto y coger de nuevo un avión. Saqué provecho, aunque distó mucho de ser puro placer3.
Todo eso, no quita que también haya viajado bastante por placer a lo largo de mi vida. Nunca he tenido obsesión por visitar ningún lugar concreto, pero sí que intento aprovechar cualquier oportunidad que se me brinda de hacer un viaje interesante en buena compañía. Esta mentalidad me ha ayudado a visitar algunos lugares en más de una ocasión, siendo cada viaje único por sí mismo. De alguna forma, aunque el destino y la compañía se repitan, la experiencia me ha demostrado que cada viaje es único y suele merecer la pena por sí mismo.
Llegados a este punto, más de uno os preguntaréis a qué viene todo esto. Pues no es nada más que una introducción para hablaros de un par de webs con las que me he topado para representar los viajes. De forma bastante sencilla, pero con resultados que pueden ser llamativos.
Ahí vamos.
Países visitados
Seguro que no os descubra nada cuando os cuente que la sociedad actual tiene una curiosa obsesión por apuntar y medir absolutamente todo. Hay dispositivos que ayudan a medir los pasos que se dan en un día, el ejercicio que hemos hecho, lo bien que hemos dormido o las pulsaciones en cada momento del día. También hay aplicaciones en las que podemos apuntar lo que comemos, los restaurantes que probamos, los libros que leemos, la música que escuchamos, el tiempo que dedicamos al estudio o al descanso… Si es medible, seguramente ya exista una aplicación que te ayude a medirlo.
Hay aplicaciones a patadas que ayudan a guardar un registro de las ciudades, regiones o países que una persona ha visitado. Pero si os veis con ganas de pintar rápido un mapa con los países que habéis visitado, sin necesidad de tener ninguna aplicación que guarde todos vuestros datos personales, os recomiendo que uséis algo como MapChart, donde podéis crear rápido y de forma sencilla multitud de mapas de datos como este sobre mis viajes.
Si os veis con tiempo y queréis crear algo más sofisticado, otra opción es Visited Places. Aquí no solo puedes poner los países que has visitado, sino que además puedes generar un vídeo que recorra los países que has ido visitando a lo largo de los años.
Ayer me encontraba con tiempo y ganas, y terminé gastando más tiempo del que os confesaré metiendo los datos para generar este mapa sobre los viajes que he realizado a lo largo de mi vida4.
Sin duda, este vídeo cuenta una historia distinta al primer mapa que os he puesto. Aquí se ve con claridad que fue precisamente en 2008 cuando empecé a viajar por trabajo y, por consiguiente, se comenzaron a disparar los distintos países que iba visitando cada año. También se aprecia en ese vídeo el parón del COVID, entre 2020 y 2023, o la cantidad de veces que he ido a Portugal, un país que me fascina.
Vuelos realizados
Mi huella de carbono es indecente. La última vez que hice cuentas, ya había superado los 1000 trayectos en avión a lo largo de mi vida. Lo curioso es que no me gusta especialmente viajar en avión y, quien me conoce, sabe que siempre que puedo intento ir en tren a todas partes. Pero claro, las cuestiones laborales me llevaron a usar el avión de forma intensiva. No hay una manera viable de ir todas las semanas en tren de Segovia hasta Telford5.
En cualquier caso, como seguramente ya sospechéis, también hay una web para poder pintar todos los trayectos en avión que has realizado a lo largo de tu vida. O bueno, trayectos en avión con el criterio que creas oportuno, que en mi caso es el de los vuelos que he realizado. Se trata de FlightMap, una herramienta que te permite poner trayectos entre aeropuertos para que los dibuje todos en el mapa, dando resultados como estos.
Hacer este mapa puede ser algo más tedioso, ya que tienes que introducir el código IATA de los aeropuertos de cada trayecto, lo que puede llevar un rato si no estás familiarizado con ellos6. Eso sí, el resultado me parece bastante chulo.
Sin más, os dejo y continuaré con mi vuelta a la realidad. Porque sí, la idea de todo esto que os he contado hoy no es más que el resultado de que mis vacaciones estivales han terminado y me ha tocado volver a trabajar. Que, aunque sea en casa, trabajar siempre es menos placentero que no trabajar.
Telford se creó, como muchas otras ciudades del Reino Unido, en la década de los 60 para revitalizar una zona que había sido fuertemente afectada por la desindustrialización. Sin duda fue práctico para los que vivían allí, pero como casi todas esas ciudades, carece totalmente de carácter y alma. Quizá algún día tenga que dedicarle una entrada.
La motivación tenía altibajos, eso está claro. No obstante, si tuviera que poner un gráfico, ya os digo que la tendencia fue claramente decadente.
Y todo esto en una época en la que Internet y los teléfonos móviles estaban por todas partes. Aunque viajaba, no estaba desconectado de mi entorno en Segovia, lo cual no es ninguna tontería.
Aquí os dejo también el enlace, por si queréis cotorrear cómo lo he hecho y lo queréis replicar.
Aunque sí que es posible ir en tren desde Segovia a Telford, por cuestión de horarios y tiempos sería imposible salir de Telford un viernes por la tarde en tren y llegar de vuelta el lunes por la mañana habiendo pasado por Segovia. De memoria, implicaría al menos cinco trenes distintos para cada trayecto.
Aquí os dejo también el enlace de mi mapa en esta otra web. De paso, también podéis hacer zoom y cotillear más en detalle.
Me has dado una idea!! Jajajaja ya te la puedes imaginar, dice, mientras sobrevuela el Atlantico norte camino de EEUU por octava vez… y la tercera al Lejano Oeste ❤️
Resérvame un rato para saludarte en Naukas. El viernes voy.