Buen miércoles a todos,
¿Alguna vez os habéis parado a pensar lo característicos que son los colores que se utilizan en prácticamente todos los mapas físicos?

Los mares aparecen en azul, las llanuras más bajas aparecen en verde, las elevaciones medias en tonos anaranjados y las principales cadenas montañosas en un marrón oscuro. Ocurre en este mapa que os he traído como ejemplo, pero también lo veréis de forma consistente en prácticamente cualquier mapa físico.
Hoy os voy a traer la historia que se esconde detrás de este tipo de mapas y de los colores utilizados.
Los primeros mapas topográficos
Los comúnmente llamados mapas físicos se conocen en el ámbito de la cartografía como mapas topográficos. El objetivo principal de estos mapas es representar el relieve del terreno de una forma visual sobre un papel. Dada la utilidad de esa información, no sorprende que los primeros ejemplos los encontremos en el Antiguo Egipto.


Estas dos imágenes que veis más arriba son los cinco fragmentos que se conservan del conocido como Papiro de las minas. Este papiro fue descubierto a comienzos del siglo XIX por el francés Bernardino Drovetti en la ciudad de Tebas1, quien lo llevó a Europa para venderlo a Carlos de Saboya. Durante mucho tiempo, se pensó que estos cinco fragmentos pertenecían a papiros independientes. Actualmente, sabemos que conforman el primer mapa topográfico de la historia, creado en torno a 1150 a. C. por Amennjat a petición de Ramsés IV. El objetivo era obtener información para una expedición minera al uadi Hammamat2, que unía la antigua ciudad de Coptos con el mar Rojo.
El mapa detalla de forma sorprendente la elevación del terreno, pero, en este caso, los colores se utilizan fundamentalmente para representar los distintos tipos de roca. Por esta razón, además de tratarse del primer mapa topográfico del que tenemos constancia, también muchos lo consideran el primer mapa geológico. Para encontrar los colores como un indicativo de la elevación del terreno, tenemos que avanzar hasta tiempos de Leonardo da Vinci.

Este mapa es una auténtica maravilla. Lo realizó Leonardo da Vinci en 1502, tomando como referencia la información topográfica que recopiló para un trabajo encargado por César Borgia3. Toda esa información la plasmó en este mapa de la costa occidental del centro de Italia4, centrado en el valle del río Arno, el cual atraviesa a Pisa y su ciudad natal, Florencia. Además, en el mapa se puede apreciar parte del río Po en la izquierda y el río Tíber en la derecha.
Pero lo más interesante de este mapa no es ni el nivel de detalle, ni lo bien etiquetado que están las ciudades y los ríos, sino la elección de colores. Constituye la primera obra cartográfica en la que se utilizan distintos colores para representar las elevaciones del terreno. Los marrones más oscuros muestran las tierras elevadas, y los marrones más claros las tierras bajas. Con esa simple leyenda, de un solo vistazo, se pueden ver con claridad las cadenas montañosas y los principales valles, por los que surcan los ríos más importantes de la región.
No hay certeza, pero todo apunta a que Leonardo se quedó con este mapa en propiedad. De hecho, es posible que lo realizase únicamente para plasmar y preservar todos los conocimientos sobre el territorio que había adquirido en su trabajo para César Borgia. Quizá sea esa la razón por la que tengan especial peso en este mapa los ríos y no tanto las ciudades, lo que es coherente con el interés que mostró Leonardo a lo largo de su vida por los ríos y su comportamiento.
Las verdes llanuras y las pardas montañas
A finales del siglo XVIII, los estados comenzaron a realizar levantamientos cartográficos de todo su territorio. Hasta aquel momento había bastado con conocer los principales accidentes geográficos, las poblaciones y la mejor forma de desplazarse de un lugar a otro. El primer país en acometer el complejo trabajo de realizar un levantamiento topográfico geométrico fue el Reino de Francia, con un proyecto liderado por César-François Cassini y su hijo Jean-Dominique Cassini.
La familia Cassini y su equipo triangularon todo el territorio del reino entre 1750 y 1789. Durante los 25 años posteriores, hasta 1815, publicaron los datos recopilados en 180 hojas con las que se completaba el primer mapa topográfico y geométrico de un país. Cada una de las hojas, además de incluir accidentes geográficos, caminos y poblaciones, también incorporaban curvas de nivel, cada una de las cuales indicaba un ascenso de altitud de 100 toesas5.

Este nuevo formato fue revolucionario y rápido fue incorporado por los institutos geográficos que se establecieron en los distintos países. Era esencial conocer el territorio, pero no era del todo intuitivo utilizar este tipo de mapas para enseñar en las escuelas y divulgar información geográfica entre los que no eran especialistas en el campo de la topografía6.
En la década de 1830, Emil von Sydow era un profesor de geografía en la escuela de cadetes de Erfurt, por aquel entonces parte de Prusia. Entre otras cosas, tenía que enseñar a sus alumnos topografía, para que estos pudieran aplicarla en tácticas militares y para entender las mejores estrategias de fortificación del territorio. Dado que no veía muy finos a sus alumnos, comenzó a experimentar con litografías a color para crear mapas murales y utilizarlos en las escuelas. Se centró únicamente en tres colores: los verdes para las tierras bajas, los marrones para las montañas y el negro para ríos o para la leyenda.
Esta idea llamó la atención de la editorial Justus Perthes, y de forma conjunta comenzaron a trabajar en el Methodischer Schulatlas (Atlas escolar metódico). Cartógrafos de la editorial, como Friedrich von Stülpnagel, se encargaron de dibujar los mapas, mientras que Sydow se encargó de incorporar el sistema de colores que había definido, dando lugar al siguiente resultado.

Geógrafos de la talla de Carl Ritter quedaron impresionados con el potencial que tenía este nuevo tipo de mapas, así que no resulta sorprendente que durante la segunda mitad del siglo XIX el código de colores se extendiera por todo el mundo.
La editorial escocesa John Bartholomew and Son también jugó un papel fundamental popularizando y completando la gama de colores. Estandarizó distintas gamas de verde para las tierras más bajas, introdujo el uso del amarillo para las altitudes medias y también empleó una gama de marrones para las altitudes más altas.

Este método, que utiliza distintos colores para mostrar la elevación del terreno, se conoce como la técnica de las tintas hipsométricas. A lo largo del siglo XX, el estándar de los mapas físicos también introdujo los grises y blancos para mostrar las cumbres más elevadas e incluso para las zonas polares, haciendo referencia a la existencia de hielo permanente en estas regiones.
¿Y el azul de los mares?
El uso del azul para mares y lagos, es mucho más antiguo que el uso del resto de colores. Se cree que en la Antigua Babilonia ya se utilizaban pigmentos azules en algunas tablillas para representar el agua, aunque su empleo no estaba estandarizado. A lo largo de la edad media, algunos mapas de T en O también utilizaron el azul para representar ríos, lagos y mares, aunque, de nuevo, de forma inconsistente.

En los mapas que hemos visto previamente, Leonardo sí que optó por utilizar el azul para pintar el mar Tirreno, mientras que la bahía de Marsella en el mapa de Cassini aparece sin ningún color. Durante el siglo XIX, del mismo modo que surgieron los mapas topográficos, también se popularizaron los mapas batimétricos, que buscaban representar la superficie de los mares.
Hasta el siglo XIX, los mapas batimétricos también existían, pero los más comunes únicamente detallaban las profundidades del mar en zonas costeras, especialmente en puertos importantes. La muestra de las cotas batimétricas eran utilizadas por los marinos para asegurarse de que sus barcos no encallaran, sobre todo cuando la aproximación al puerto era complicada.

El uso de tintas hipsométricas no aparece hasta mediados del siglo XIX, y está ligado a la exploración de los océanos en mayor detalle7. El mapa que os muestro a continuación fue creado por el oceanógrafo Matthew Fontaine Maury, utilizando los datos recopilados por el ejército estadounidense durante 1836 con el USS Dolphin. Además de las cotas batimétricas, Maury también introduce un gradiente de grises para representar las distintas profundidades del océano.

A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se estandarizó el uso del azul y el empleo de distintos tonos para demarcar las profundidades. Los azules más claros comenzaron a utilizarse para las aguas más superficiales, y los azules más oscuros para las aguas más abisales. Curiosamente, una gama inversa a la que Maury propuso inicialmente.
Para finalizar, os dejo con una preciosidad de mapa físico de África, publicado por el cartógrafo alemán Hermann Haack en 1900, que ya incorporaba casi todos los estándares de color que hemos visto hoy8.

PS: Para los suscriptores de pago, he añadido en la carpeta de libros el Atlas in zweiundvierzig Karten de Emil von Sydow, publicado en 1869. Como el propio título indica, está en alemán, pero los mapas que incluye son una auténtica joya de la historia de la cartografía.
Localizada en la actual Luxor.
Los uadis o wadis es el nombre que reciben en los países árabes los valles formados por la erosión de ríos secos. Son lo que en países hispanoparlantes se conoce como barrancos, ramblas, zanjones o torrentes.
Principalmente, un mapa que se encontró en la biblioteca ducal de Urbino, mientras investigaba sobre la información disponible.
En el mapa, el norte se sitúa en la parte izquierda.
La toesa era una medida francesa que equivalía a seis pies franceses y a siete pies castellanos. Exactamente, lo cual me parece sorprendente. En el sistema internacional, una toesa equivale a 1,949 metros.
Es más, me atrevo a decir que si pedimos al público general (no interesado en los mapas) que interprete las curvas de nivel de un mapa topográfico, sospecho que muy pocos lo harían correctamente.
Sobre la exploración de los océanos y la importancia del telégrafo hablé hace tiempo en este artículo. También incluye un puñado de mapas batimétricos.
Para las cumbres altas se utilizaba el rojo en vez del blanco, lo cual fue relativamente popular en Alemania durante la primera mitad del siglo XX y todavía se puede encontrar en algunos mapas físicos.
Me ha parecido especialmente curioso el papel que tuvo Sydow en la enseñanza y cómo eso acabó marcando un estándar visual que seguimos usando...
Que preciosidad todo lo que cuentas.