¿Y si se fundiera todo el hielo del planeta?
Newsletter #167 – 2026/01/17
Buen domingo a todos,
Ayer sábado amaneció Segovia completamente nevada. Serían unos 10 centímetros, lo que no es excesivo1, pero sí lo suficiente para que los chavales pudieran salir a la calle y hacer algún que otro muñeco de nieve. Yo opté por quedarme en casa. A veces me gusta ir a pisar nieve, pero estos 10 centímetros son casi una garantía de que la nieve se fundirá pronto, y terminará convirtiéndose en una maravillosa placa de hielo, de esas que me dan pánico. Como suelo decir, no me importa la nieve, pero sin duda prefiero que caiga en las montañas, que así no ME molesta y ayuda a crear buenas reservas de agua para el resto del año. Unas reservas de las que, por otra parte, cada vez tenemos menos.
Hace miles de años, como ya os conté hace unos meses, alcanzamos el último pico glaciar. En aquel momento, hasta un 8 % de la superficie de la Tierra estaba cubierta de hielo, frente a un 3 % en la actualidad2. En total, las reservas de hielo acumulado llegaron a alcanzar los 84 millones de kilómetros cuadrados, lo que es dos veces y media más de lo que tenemos en la actualidad. Y, como es esperable, con más hielo, menos agua en los mares: el nivel del mar se encontraba unos 120 metros por debajo del nivel actual. Se podía caminar por las tierras desaparecidas de Beringia o Doggerland.

Los cambios de temperatura en la Tierra son comunes a lo largo de la historia, así como los periodos glaciales y los periodos de deshielo3. Eso sí, la Tierra lleva los últimos 34 millones de años con hielo cubriendo parte de la superficie, la única Tierra que ha conocido el ser humano y todos sus parientes cercanos. La Tierra a la que estamos adaptados. Pero, sorprendentemente, esto es una excepción geológica. Se estima que la Tierra únicamente ha tenido hielos perpetuos en la superficie entre un 15 % y un 20 % de su existencia.
¿Y qué pasaría si desapareciera todo ese hielo permanente que se almacena en la Antártida, en Groenlandia y en las cumbres elevadas? Pues el nivel del mar se elevaría unos 70 metros sobre su situación actual, lo que dejaría sin casa a aproximadamente el 40 % de la población mundial que vive en costas y en llanuras agrícolas a pocos metros de elevación. Consecuentemente, la forma de las costas también cambiaría.

A grandes rasgos, ya se observan muchos cambios, pero vamos a intentar centrarnos en cada uno de los continentes y comentar un poco algunas cosas interesantes.
Europa

De un plumazo, unos 150 millones de personas tendrían que desplazarse. Países como Dinamarca y Países Bajos desaparecerían por completo, así como todo el norte de Alemania o Bélgica. También quedarían bajo el agua casi por completo muchas ciudades importantes como Londres, San Petersburgo, Berlín o Barcelona, y otras perderían todas sus zonas bajas, como Roma o París. Por supuesto, Venecia sería finalmente historia.
El mar Negro y el mar Caspio crecerían en tamaño y se volverían a conectar. También el mar de Aral volvería a estar conectado al mar Caspio, y desaparecería el reciente desierto de Aralkum. Al retroceder las costas, el peñón de Gibraltar y muchos peñones semejantes se convertirían en islas costeras. Italia se quedaría conectada con el resto del continente gracias a los Apeninos Septentrionales.
Asia

Asia sería el continente que tendría más población afectada, con más de 2.000 millones de personas viviendo por debajo de los 70 metros de altitud. La gran cantidad de estos desplazamientos tendría lugar en China, en India, en el Sudeste Asiático y en Bangladés, que desaparecería por completo. Del mismo modo, sería el final de la mayoría de las grandes ciudades del mundo: Tokio, Shanghái, Pekín, Bombay, Calcuta, Bangkok, Seúl, Bagdad u Ho Chi Minh serían historia.
Las grandes llanuras del norte de Siberia quedarían inundadas, creando muchos mares en ese gran desierto helado. El golfo Pérsico duplicaría su tamaño, avanzando el mar por el Éufrates y el Tigris. La península de Indochina, a causa de la inundación de los grandes ríos, se convertiría en un conjunto de grandes islas, incrementando aún más el número de islas del gran archipiélago de Indonesia.
África

África es uno de los continentes que mantendría su costa más o menos semejante a la actual. El mayor impacto tendría lugar en Egipto, ya que la desaparición del delta del Nilo y la inundación de gran parte de su cauce forzarían el desplazamiento de gran parte de los 100 millones de habitantes del país. Las zonas costeras de Nigeria, Senegal o Sudáfrica también desaparecerían, y con ellas Dakar, Lagos o Ciudad del Cabo, donde la montaña de la Mesa volvería a estar en la costa.
La depresión de Chott el Djerid, en el centro de Túnez, se llenaría de agua y volvería a juntarse con el Mediterráneo, formando un nuevo mar interno. Aunque el mar Rojo y el mar Mediterráneo incrementarían su tamaño, los estrechos de Gibraltar y Bab el-Mandeb mantendrían su ancho, ya que los dos tienen una gran altitud en ambas costas.
Norteamérica

Tan solo entre Estados Unidos, México y Canadá, más de 200 millones de personas verían su hogar inundado, principalmente en toda la costa este. Casi todas las ciudades más importantes de los Estados Unidos quedarían bajo el nivel del mar, como Nueva York, Los Ángeles o Houston. Florida desaparecería por completo y Cuba se convertiría en un conjunto de pequeñas islas. Eso sí, el golfo de México4 sería más abierto y mucho más grande, e incluso aparecería un nuevo mar interior en la cuenca del Mississippi.
Quizá no sea lo más llamativo a primera vista, pero el Canal de Panamá ya no sería relevante. El aumento del nivel del mar convertiría a Nicaragua, Costa Rica y Panamá en un conjunto de islas con varios puntos de unión entre el mar Caribe y el océano Pacífico. San Francisco, por cierto, sobreviviría como un puñado de islotes dentro de una bahía muchísimo más grande que ocuparía todo el Valle Central de California.
Sudamérica

En proporción, en Sudamérica no habría tanta población desplazada como en otros continentes. Llegaría cerca de los 100 millones de personas, y desaparecerían dos de las grandes capitales: Buenos Aires y Montevideo. Lima y Río de Janeiro también perderían sus zonas más bajas, pero gran parte de estas ciudades se mantendría.
La mayor cantidad de nuevos mares interiores aparecería en Sudamérica. Las cuencas de los ríos Orinoco, Amazonas y Paraguay se inundarían por completo, creando una costa este extremadamente sinuosa. Por muy poco, el mar del Amazonas y el mar del Orinoco, lo que hubiera hecho de las Guayanas una de las islas más grandes del mundo.
Oceanía

Oceanía no es un continente especialmente poblado, así que no hablaré de millones de personas desplazadas, sino de porcentaje de la población: un 90 % de los habitantes del continente tendría que buscar un nuevo hogar. Muchas de las islas desaparecerían por completo, y muchas de las que aún tuvieran una parte emergida, como Fiji o Vanuatu, serían únicamente zonas deshabitadas. Las ciudades más grandes de Australia y Nueva Zelanda también se verían directamente afectadas.
El lago Eyre, la cuenca endorréica más grande de Australia, y una de las más grandes del mundo, pasaría a ser el gran mar interior Eyre. Por tamaño, sería tan impresionante como la pérdida de territorio de Nueva Guinea, cuya mitad sur quedaría totalmente sumergida.
Antártida

La Antártida sería el continente que posiblemente más cambiaría. Principalmente porque quedaría al descubierto el complejo sistema de islas que se encuentra debajo del gran casquete que lo cubre en la actualidad. Como dato curioso, hay mucho terreno que se encuentra a una altura muy inferior debido al peso del hielo. Con el paso de los años, muchas de las tierras sumergidas se terminarían alzando sobre el nivel del mar.
Eso sí, la Antártida será el lugar menos trágico. Casi todas las bases se perderían, pero tampoco serían muchos los desplazados.
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Sobre todo si lo comparamos con las nevadas que han caído en Kamchatka, al este de Rusia. Este ventisquero que ha tapado hasta la cuarta planta de un edificio me ha dejado loco.
Un 25 % frente a un 11 % si únicamente tenemos en cuenta la tierra firme.
Importante aclarar que, aunque en tiempos geológicos los cambios de temperatura sean comunes en la historia de la Tierra, el ritmo actual es extremadamente anormal y totalmente desconocido en la historia de la Tierra.


